De los 49.629 arquitectos colegiados en España, 15.169 (30,5%) son mujeres y 34.461 son hombres (69,5%). Es decir, DE CADA 10 ARQUITECTOS, 3 SON MUJERES.
Además, un estudio de género impulsado por el CSCAE revela una brecha salarial del 19% entre arquitectos y arquitectas.
Otros de los datos recopilados muestran que, de las 33 escuelas de arquitectura de España, sólo dos tienen a una arquitecta directora/decana. En todo el país, sólo hay 3 catedráticas de proyectos arquitectónicos de un total de 150; y sólo una catedrática de urbanismo. Según la última Encuesta de la Profesión realizada a nivel del Estado, las mujeres se concentran en los empleos más precarios y peor pagados, con una muy alta tasa de abandono de la profesión.
Se debe, entre otras causas, a una profesión, históricamente masculina y definida como eminentemente vocacional, a la ausencia de políticas concretas, ni desde la profesión ni desde las administraciones, y a los criterios de evaluación dominantes en una sociedad patriarcal.
Elaborar una relación de mujeres arquitectas es fundamental para reivindicar el papel de la mujer trabajadora y científica dentro de la sociedad. Con este artículo, queremos ofrecer referentes femeninos necesarios en la actualidad para romper el denominado “techo de cristal”.
Hoy 8 de marzo, en el Día Internacional de la Mujer, rendimos homenaje a las 3 mujeres pioneras de la arquitectura en España: Matilde Ucelay Maortúa, Rita Fernández Queimadelos y María Cristina Gonzalo, quiénes estudiaron en la Escuela de Arquitectura de Madrid.
Ellas conforman la tríada de arquitectas españolas de las cuatro primeras décadas del siglo XX. En su momento fueron ninguneadas, sus trabajos fueron firmados por hombres o han desaparecido, les negaron sus pensiones y fueron despreciadas en las obras.
MATILDE UCELAY MAORTÚA (1912-2008)



La primera arquitecta española, Matilde Ucelay, se tituló en 1936, dos décadas y media después del acceso libre de las mujeres a la educación superior en nuestro país. En la perspectiva internacional se trata de una fecha comparativamente tardía, pues en un buen número de países occidentales ya había mujeres arquitectas trabajando desde el cambio del siglo XIX al siglo XX. En los siguientes 30 años las mujeres tituladas en arquitectura en España se cuentan con los dedos de la mano.
Matilde tuvo dificultades políticas al ser depurada profesionalmente y condenada en Consejo de Guerra a no ejercer su profesión, por lo que no pudo aceptar encargos públicos y sus primeros proyectos no pudieron llevar su firma, siendo sus amigos arquitectos los que lo firmaban. A pesar de ello, realizó unos 120 proyectos entre 1945 y 1981. Sin embargo, no se ha podido esclarecer qué proyectos de los firmados por otras personas fueron los suyos.
En 2004, en reconocimiento de su trabajo, recibió el Premio Nacional de Arquitectura, el cual no pudo pasar a recoger dada su avanzada edad.
Ucelay falleció en 2008, pero será recordada por obras arquitectónicas como la Casa Oswald en Puerta de Hierro en Madrid, la Casa Benítez de Lugo en las Palmas de Gran Canaria, la Casa de Guillermo Bernstein, la Casa de Teresa Marichalar, la Casa de Ortega Espotorno, la Casa Simone Ortega, la Casa de Margarita Ucelay en Long Island, así como las librerías Turner e Hispano-Argentina en Madrid.
RITA FERNÁNDEZ-QUEIMADELOS (1911-2008)



Rita Eugenia Benedicta Fernández Queimadelos nació en la aldea de La Torre, en el municipio de La Cañiza, Pontevedra, el 12 de abril de 1911. Desde muy joven tuvo una clara vocación por la Arquitectura, en contra de la voluntad de su padre que prefería que estudiase piano y que no se fuera de casa.
Animada por su abuela paterna, con la que apenas tuvo relación pero sí mucha sintonía, ya que esta era una mujer intelectual muy adelantada a su época, y gracias a su abuela materna que la acompañó, Rita estudió dos cursos preparatorios de Ciencias Químicas en Santiago entre 1928 y 1930, que simultaneó con clases de Dibujo en la Escuela de Artes y Oficios. El profesor de esta, al ver las capacidades artísticas y la inteligencia de Rita, convenció al padre para que su hija estudiase Arquitectura. De este modo, ingresa en la Escuela de Arquitectura de Madrid en el curso 1932-1933.
Se tituló en 1940 debido a la interrupción de tres años que supuso la Guerra Civil.
Rita tuvo una actividad profesional muy intensa durante más de tres décadas, en las cuales realizó tareas de proyectista y directora de obra tanto en el ámbito privado como público. Su labor para la administración divide su vida profesional en dos periodos. El primero, trabajando en el área de Proyectos de la Sección de Reconstrucción de la Dirección General de Regiones Devastadas y Reparaciones en Madrid (DGRDR), y el segundo trabajando como arquitecta escolar provincial en Murcia y como técnica municipal de Mula.
En 1973 se trasladó a Barcelona. Esta última mudanza coincide con su jubilación ya que, exceptuando la rehabilitación de su propia casa y la de uno de sus hijos, no volvió a ejercer profesionalmente. Falleció el 26 de septiembre de 2008 en la Ciudad Condal.
MARÍA CRISTINA GONZALO pintor (1913-2005)


Mª Cristina Gonzalo Pintor fue la tercera mujer titulada en Arquitectura en España y una de las primeras doctoras en Arquitectura de nuestro país. Además fue una de las primeras meteorólogas españolas.
Comenzó sus estudios de Arquitectura en 1932. Simultáneamente estudió Ciencias Físicas y Matemáticas en la Universidad de Madrid, carrera por la que sentía una especial vocación y en la que se licenció antes de la Guerra Civil. Ingresó por oposición en el Cuerpo Superior del Instituto Nacional de Meteorología, siendo la segunda mujer en conseguirlo. Además, accedió al grado militar de Comandante de Aviación y en noviembre de 1935 fue trasladada del Centro Meteorológico del Guadalquivir en Sevilla al del Cantábrico en Santander, donde le sorprendió la Guerra Civil.
Tras finalizar la Guerra Civil, María Cristina retoma sus estudios de Arquitectura y obtiene el título en 1940, al igual que Rita Fernández Queimadelos. Acto seguido se inscribe en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, donde permanece de alta hasta 1984.
Tras titularse trabajó durante algún tiempo para la Dirección de Ciudades Devastadas en Madrid, si bien su actividad profesional, tanto como arquitecta como meteoróloga, la desarrolló prácticamente en Cantabria. Así, en 1946 fue nombrada arquitecto de control del Colegio Oficial de Arquitectos de Cantabria. Prosiguió sus estudios para obtener el Doctorado, titulación que consiguió en febrero de 1967.
Se caracterizaba por una actitud determinante y no le importó lo que la sociedad pensara de ella. Conducía vehículos y practicaba esquí, a pesar de que eso implicaba llevar pantalones, lo cual no estaba bien visto en la época, llegando a competir en el certamen nacional de esquí en Candanchú con Lilí Álvarez, una de las pioneras del deporte en España.
Falleció en noviembre de 2005 en Madrid, a los 92 años de edad.




